La varicela es una infección viral muy contagiosa provocada por el virus varicela zoster, por la cual la persona presenta ampollas extremadamente pruriginosas en todo el cuerpo, que producen picazón. Esta enfermedad es común entre la población
infantil, aunque tiene una variante propia de los adultos, el herpes
zoster, que resulta más seria y consiste en la reactivación posterior
del virus.
Se transmite a través de pequeñas gotas de líquido vesicular o
secreciones del tracto respiratorio que son transportadas por el aire,
especialmente cuando el enfermo tose o estornuda. También se contagia al
estar en contacto con objetos que han sido contaminados.
Los síntomas comienzan entre los 10 y los 21 días
después de la infección. La aparición de manchas rojizas y planas, que
van tomando relieve poco a poco hasta convertirse en ampollas o
vesículas. Estas provocan un gran picor, se rompen con facilidad y
forman unas costras que se desprenden y desaparecen en, aproximadamente,
dos semanas.
Las manchas aparecen en todo el cuerpo, especialmente en el tronco y el
cuero cabelludo en brotes sucesivos. Los niños sanos pueden desarrollar
hasta 500 lesiones dérmicas que, en ocasiones, dejan una marca
permanente. En casos graves las manchas se extienden por las
extremidades y el rostro. Además, pueden aparecer llagas en la boca, los
párpados, el recto, la vagina y las vías respiratorias.
La vacuna previene la enfermedad hasta en un 80 por ciento de los casos y
se administra a niños sanos entre 12 y 18 meses de edad. A partir de
los 13 años pueden ser inmunizados con dos dosis. Sin embargo, no debe administrarse a personas con un sistema inmune
débil o a las mujeres embarazadas. Las personas que no han sido
vacunadas en su momento y corren un riesgo importante de sufrir
complicaciones reciben anticuerpos una vez contraída la enfermedad.
Las personas que corren el riesgo de sufrir varicela o complicaciones
asociadas a la enfermedad son las que tienen unas defensas reducidas,
los niños prematuros o menores de un año y los recién nacidos cuyas
madres han sufrido varicela antes o durante el parto. Las mujeres
embarazadas que no han tenido varicela deben extremar sus precauciones.

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